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¿Por qué se le pone sal al pan?

Desde chiquitos hemos visto como el albacea de la familia reparte el pan en la cena de Shabat a todos los invitados, y con ello esta implícito que se debe de untar un poco con sal.

 

La pregunta es: ¿por qué le ponemos sal?

La respuesta es muy interesante, y es que esta señal de agregar sal es algo que viene de generaciones anteriores, ya que el pan no siempre era sabroso, y ponerle sal intensificaba su sabor y hacía que uno disfrutara de comerlo.

Existe otra razón más profunda que por el simple hecho del sabor, los sacrificios y ofrendas que se llevaban a cabo en el Templo de Jerusalén hace más de 2,000 años requerían que se les aplicara sal, es por eso por lo que, aunque no exista el Beth Hamikdash, hoy en día la sal sigue jugando un rol significativo en las vidas modernas, haciendo alusión al Talmud que dice “cuando no hay Templo, la mesa de una persona expía por él”.

Nuestras mesas juegan un rol central en las vidas judías modernas, haciendo referencia a la mesa de altar en Israel antiguo, ya que alrededor de estas se congregan a la familia y amigos para compartir comidas y conversaciones, específicamente en Shabat, haciendo ofrendas y poniendo comida como si fuera un altar.

Además de estas enseñanzas, existe otra conexión con la Kabalah, la cual nos habla sobre las palabras en hebreo para pan – lejem, y sal – melaj, las cuales tienen exactamente las mismas letras, relacionándolas directamente.

Así mismo, en la Kabalah, la sal representa la severidad divina y el pan la bondad divina, y es por eso por lo que al pan se le debe de poner sal, y no al revés, haciendo alusión a como queremos que la bondad divina este sobre la severidad, y no de otra forma.

En un sentido más físico y de salud, hablamos sobre cómo la comida de la mesa debe de tener la intención de mantenernos sanos y alargar nuestras vidas, y es así como la sal tiene cualidades especiales de preservar alimentos, alargando su vida más allá de los límites naturales. Esta enseñanza nos muestra cómo el judaísmo escoge la vida y nos alienta a alargarla con las mejores elecciones posibles.

Finalmente, la sal, a diferencia de cualquier otro aditamento, resalta los sabores ya presentes del alimento, en vez de esconderlos; de esto aprendemos cómo siempre debemos de ayudar a las personas a sacar la luz que realmente son, y no a cambiarlas o a esconder lo que llevan dentro.

 

¡Les deseamos un Shabat Shalom U’Meboraj en compañía de todas sus familias!